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Crema de calabacín casera con huevo cocido, crutones y menta fresca

Crema de calabacín casera paso a paso

Tiempo de preparación 10 minutos
Tiempo de cocción 30 minutos
Tiempo Total 40 minutos
Raciones: 4 raciones
Plato: Cena, Entrante, Plato Principal
Cocina: Mediterránea
Calorías: 430

Ingredientes
  

  • 4 calabacines medianos
  • 2 patatas
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 50 g de mantequilla
  • 150 ml de leche entera
  • 100 ml de nata para cocinar
  • 3–4 ramas de eneldo o menta fresca
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Agua (1,5 litros)
  • Picatostes
  • Huevos de codorniz cocidos

Method
 

  1. Prepara los ingredientes. Lava bien todas las verduras. Pela la zanahoria, las patatas, la cebolla y los dientes de ajo. Corta todo en rodajas finas. Los calabacines se usan con piel, así que asegúrate de limpiarlos bien antes de trocearlos.
  2. Cuece los vegetales. En una olla grande, añade el agua y los vegetales troceados: calabacín, zanahoria, cebolla y ajo. Cocina a fuego medio y, tras unos minutos, incorpora la mantequilla y las patatas.
  3. Deja que se cocinen bien. Cocina todo durante unos 25-30 minutos, o hasta que las verduras estén blandas. Controla el agua, no debe de quedar con mucha agua.
  4. Tritura la crema. Apaga el fuego, añade la leche y tritura con una batidora de mano hasta conseguir una textura cremosa y homogénea.
  5. Ajusta el sabor. Añade sal al gusto. Luego incorpora la nata y mezcla bien.
  6. Sirve y decora. Puedes servir la crema tal cual o decorarla con cubos de pan tostado (picatostes), huevo cocido, unas hojas de menta fresca o eneldo. Un toque de aceite de oliva en crudo también le va genial.

Notas

  • ¿Por qué hacer crema de calabacín casera?
    Es una forma fácil de incluir más verduras en tu dieta sin complicarte demasiado. El calabacín tiene un sabor muy suave y combina bien con otros ingredientes, lo que hace que esta crema guste incluso a quienes no son muy fan de los vegetales. Además, puedes hacer cantidad de más y guardar en la nevera o congelar para tener lista una comida sana cualquier día.